Hipnosis para la mujer

Tu propia imagen

El Ser Humano vive de acuerdo a las imágenes que tenga de sí mismo y de la vida en general. Si imagina que es rico, sin lugar a dudas y desde algún punto de su creencia lo será, si por el contrario piensa que es pobre aun teniéndolo todo, su sentir será que poco o nada le ha deparado la vida.

Las cosas existen porque nuestro yo testigo, involucrado, existencial, precipita, materializa de un modo u otro, lo pensado.

El pensamiento es energía poderosa que moviliza la idea abstracta hacia su forma concreta. La percepción común de las realidades organiza las diversas sensaciones de los sentidos y pocas veces se trasciende en sí misma. La percepción sutil, capta lo esencial, aquello que si es trascendente y útil para nuestro desarrollo.

Hay un viejo dicho que nos explica como recorrer el camino de nuestras circunstancias, y dice así: "Aquello que tú ves hombre, aquello que tú ves mujer, en eso habrás de convertirte.

Por esto nuestro camino interior es justamente en su principio, el de liberarnos, de imágenes y pensamientos densos o enmarañados, uno de los mayores esfuerzos que debemos realizar, para lograr penetrar en la Luz, y una vez conseguido este objetivo fundamental, permanecer consientes y activos en ésta.

Para tal propósito, la terapia con hipnosis permite cambiar y mejorar las imágenes mentales erradas que tenemos de nosotros mismos, mejorar la cualidad y calidad de las mismas; actitud que, nos dará las poderosas alas de la fe y la esperanza, con las que podremos remontar victoriosamente nuestro ser íntimo, y desde ese estado de voluntad y creencia renovada, no habrá piedras u obstáculos que no puedan superarse, ni cosa alguna que no pueda ser lograda.

“Desde las profundidades de ti mismo, de ti misma, hasta las infinitas alturas del cosmos, TÚ ERES. Eres la conciencia condensada del universo en su descubrimiento, la palabra aún no manifestada, que está comenzando a despertar de su silencio eterno, porque VIDA ERES. Tu Ser puede y debe llegar a lo más elevado de la PAZ y su certidumbre, al AMOR en su purísima luz, como continente sin límite alguno, porque todos estos dones se concentran en ti, aunque ello quizás aún, no lo hallas descubierto”.

Basado en un artículo de Oscar Carlos Badolato.